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Hide your lies, hills have eyes.

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Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Lun Nov 09, 2015 3:17 pm


Se encontraba frente a aquella casa, no podía creer que de verdad estuviese allí a pesar de todo lo que sus amigos le habían dicho. Él no debía estar ahí, no tenía que seguir insistiendo tanto en la vida de alguien que realmente sentía cero interés hacia él, pero una vez que un hombre se fija en una mujer -Al menos con Aaron pasaba así- es muy dificil que este se olvide tan fácilmente de esta.

Se da ánimos a si mismo en su cabeza, realmente esperaba que algo bueno resultara de todo aquello. No esperaba que Lizzie dejase absolutamente todo por él, después de todo no se veían desde hacía dos años. Sus pasos se vuelven un tanto más lentos que cuando bajó de su coche. Estaba nervioso, no podía negarlo pues se mentiría a si mismo y aquello no sería algo lógico. Frota sus manos entre sí a medida que avanza hacia la puerta de la casa, pero en el último tramo un ataque de valentía logra hacer que él se de cuenta de que no estaba haciendo nada malo. No iba a pedirle que no se casara, únicamente iba a visitarla y saber como estaba, no quería parecer un estúpido egoísta. —Vamos Aaron, vamos— se dice a si mismo en un susurro y finlamente sus pasos se detienen justo frente a aquella puerta. Muerde su labio inferior, lleva su mano derecha hacia su cabello para acomodarlo mientras que la izquierda iba a parar a la puerta para dar tres toques en esta. Esperaba que Lizzie no estuviese acompañada, de lo contrario sabía que no iba a salir todo perfectamente ni como lo había planeado.

La puerta se abre, y él levanta su cabeza para mirar hacia adelante, hacia la persona que tenía en frente. Se queda sin habla, recordaba a Lizzie menos atractiva de lo que estaba actualmente y no podía creer que la había dejado ir así como si nada. Frunce el ceño, ni siquiera sabe porqué lo hace, simplemente actúa y luego mueve su cabeza, a modo de saludo —Lizz...— susurra, también como saludándola. Esperaba que nada se le fuera de las manos, solo eso quería.
Invitado

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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 5:33 pm


La cacofonía de la casa producía un eco incesante con cada golpe de los platos al chocar. Se arrepentía del haber comenzado aquella tarea sin antes preocuparse por poner algo de música para evitar el perturbarse por aquel sonido que le hacía pestañear con miedo de que algo se rompa. Sabía que en el caso que sucediera, el dinero no sería un acomplejamiento suyo, después de todo ahora se encontraba comprometida con uno de los mejores abogados de la cuidad. Más ella no se quedaba atrás, había terminado sus estudios siendo uno de los primeros puestos, después de todo su pasión siempre estuvo en los libros. Su más grande sueño era escribir historias románticas, y lo grandioso era que Tom, su prometido, le incitaba a que cumpliera sus sueños. Aún no se acostumbraba a decir esa palabra, incluso a pesar que sabía desde el instante que comenzaron a salir que aquello no era un simple noviazgo más. Toda su imagino que se casaría con otro, con aquel que le robo sus más grandes sonrisas pero también fue la causa de que brotara sus lágrimas más tristes.

Mordisqueo su labio inferior con suavidad dejando los guantes sobre el lavadero ahora libre del servicio y sonrió colocándose el anillo en su dedo anular. Disfrutando de la textura que este le brindaba. Cada día que pasaba, era menos el tiempo que faltaba para que dejara de ser quién era y pasará a pertenecerle a un hombre. Pertenecerle, Aaron solía usar esa palabra y a la rubia le encantaba escucharla de su boca, pero ahora nuevamente le era extraño oírla de sus propios labios. Camino hasta la puerta principal al oír como alguien llamaba a esta, no se tardo mucho en llegar y sin tomarse mucho preámbulo la abrió para ver de quién se trataba.

Aaron. — Parpadeo un par de veces aún sorprendida de quién se encontraba en su delante. ¿Cuándo había sido la última vez que se habían visto? ¿Dos años? ¿Un poco más? Quizás. — ¿Qué haces aquí? — Cuestionó impresionada, sin creer aún que realmente estaba en su delante. Se tardo unos segundos en reaccionar, incluso hasta en pensar, pero luego de eso dio un paso hacía un costado para darle el espacio suficiente para que pudiese entrar por la puerta principal. — Pasa, hace poco he preparado una tarta de fresa... — Invitó dibujando una sonrisa en sus labios. Tom no tardaría en llegar o eso suponía, muchas veces había tardado más de lo planeado. Esperaba que se tardara un poco para poder conversar. ¿Sabría que se iba a casar?

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Invitado

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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 10:03 pm


Mete ambas manos en los bolsillos de aquellos jeans que llevaba puestos. Aaron era más de actuar sin pensar, pero en aquel momento, al estar frente a la mujer de su vida y estando consciente de que esta se iba a casar con alguien que no era él, tenía que medirse, tenía que comportarse o ella podría reaccionar mal. Después de todo no tenía nada para reclamarle, él la había dejado ir, él le había dicho que lo que pasaba entre las sábanas allí debía quedarse. Y todo por cobardía más que nada, porque Aaron continuaba siendo aquel chiquillo de preparatoria que disfrutaba al extremo el romper el corazón de sus compañeras femeninas. ¿Cuantas veces había dejado a Lizzie llorando? Mil y una, pero siempre volvía a ella, porque era como una droga. Peor que una droga para él.

Había tardado demasiado, se había demorado dos años para darse cuenta de que la amaba y de que sentía cosas por ella a pesar de querer negarlo. Quería que ella sea feliz, y no precisamente con alguien como él.

Vine a verte..— susurra, porque no había necesidad de elevar su tono de voz, porque ella estaba frente a él y él sabia que ella podía oirlo. La detalla con la mirada, había cambiado, sin embargo mantenía esa pureza que la caracterizaba y que tantas veces él había deseado pervertir. En silencio se abre paso dentro de aquella casa. No veía a la madre de Lizzie por ningún lado, ni a su padre. Así que tras sacar conclusiones llegó a una que no le agradó. ¿Estaría su prometido en casa? Recorre con su mirada cada uno de los cuadros que adornaban las paredes. Lizzie siempre tuvo buen gusto en la decoración, no había como negarlo. La sigue hasta la cocina en silencio. Se notaba la tensión en el ambiente, Aaron se encontraba rígido y alerta a cualquier hombre desconocido entrando a la cocina y abrazando a quien -para él- todavía le pertenecía en cuerpo y alma. —Me costó averiguar tu dirección... Victoria se negaba a dármela— comenta casualmente, como si no fuese la gran cosa aunque su corazón lata tan fuerte que juraba que hasta ella podía sentirlo. Lo disimulaba bien, su rostro no podía leerse por nadie, ni siquiera por ella que solía ser quien mejor lo conocía. Porque Aaron había cambiado, quería creer que para bien.

Se pasea lentamente por aquella cocina, pasando su dedo indice por la isla del medio, el mármol la adornaba. Se podía notar la frescura que aquella pieza desprendía. Ni un poco de polvo sobre la superficie, aquello era tan propio de la castaña que no le sorprendía. —¿Tu prometido está en casa?— suelta aquello como si nada. Sin embargo un poco de veneno podía notarse en su voz. Y no podía esconder el descontento que aquello le provocaba. Había vuelto para reclamar a Lizzie como suya, para pedirle su mano, y sin embargo ella ya había aceptado ser la mujer de otro hombre, sin pensar en que Aaron algún día podría volver a por ella como un hombre nuevo. —¿Le has hablado de mi?— otra pregunta, las lanzaba como dagas, no sabía si la rubia podría esquivarlas o no. Esperaba que no lo ignorase, o la situación se volvería quizá demasiado incómoda para ambos.
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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 10:43 pm


Venía a verla, aquella parte la comprendía perfectamente después de todo segundos antes se había encontrado parado en la entrada de su hogar. Tenía tantas dudas que se veía incapaz de preguntar, tan solo observarlo ahora caminar por los corredores de su casa le hacía rememorar los miles de momentos en los que consiguió persuadirlo para que pasaran situaciones en familia. Él siempre las detesto, más cuando sus padres insistían en querer saber más de su vida, no existía ser más reservado que Aaron. A veces se preguntaba cómo es que ella logró a conocerlo tanto, como logro amarlo a pesar de que siempre la lastimada era ella. Se entrego completamente a él. Cuerpo y alma, todo ella era pertenencia de él. Tan extraño era el verse y saber que ahora todo era diferente.

Al llegar a la cocina camino hasta donde se encontraba la repisa, sacando dos platos de postre y así colocarlos en la mesa cerca a donde la tartaleta se encontraba descansando desde ya unas cuantas horas. Intentó no desconcentrarse de sus manos al cortar dos pedazos y servirlos en su correspondiente lugar. La rubia no había cambiado nada, su manía de siempre querer que todo fuese perfecto la controlaba pero al conseguir sus objetivos, una gran sonrisa se apoderaba de sus labios. — Toma asiento, por favor. — Pidió con amabilidad. Había ignorado su comentario anterior, no hacía falta que hablarán del tema, después de todo su mejor amiga era de aquellas que prefería ocultar la verdad de las cosas y le sorprendía que le hubiese dado la dirección verdadera, más no le molestaba que fuera así. Él había sido una de las personas más importantes en su vida, perderla jamás le había parecido una opción atractiva. — Pudiste… — Negó con la cabeza. — Iba a decir que pudiste haber llamado, más olvide que cambie de número y dudo haberte dado el último. — Acepto soltando una pequeña risa nerviosa. Se sentía avergonzada de no haber recordado aquello y es que la última vez que se vieron se prometió a sí misma no volver a caer en sus brazos. Él había dejado en claro que solo eran dos personas recordando viejos tiempos y Lizzie, ella ya no estaba para juegos. Quería amar, sentirse amada.

Negó con la cabeza ante su pregunta. — Está trabajando. — Susurró. Había dicho prometido, entonces si sabía que se iba a casar. Bajo la mirada sujetando el cubierto de plata para deslizarlo sobre la punta de la fresa para atraparla y así llevarla hasta sus labios. — ¿Cómo te enteraste de la boda? — Primera pregunta, la que más le causaba intriga luego del cómo había conseguido encontrarla. No le sorprendió que hiciera esa pregunta, en su cabeza solo se cuestionaba cuanto tardaría en botarla, lo conocía. Pero ahora mismo, no entendía cual era la razón de sus actos. — No hay mucho que decir. — Respondió con una pequeña mentira, Tom lo sabía todo de él. Absolutamente todo, pero ¿había necesidad de que supiera cada detalle? — Sabe quién eres, me conoció poco después de nuestro último encuentro… me vio y dijo que jamás había visto una chica tan hermosa como yo, que si no se casaba conmigo entonces no quería vivir más. — Recordaba perfectamente esas palabras. Las dijo mientras limpiaba las lágrimas que ella botaba al haber sido nuevamente víctima del amor pagano de quién consideraba el hombre de su vida. Tom desde el principio se ofreció a enamorarla, lo logró. — ¿Qué haces aquí realmente, Aaron? — Cuestionó alzando la mirada para clavar sus ojos claros en los suyos. Quería la verdad, sabía que no solo estaba allí para verla. Había algo en su actitud que se lo delataba pero quería estar segura de sus dudas.


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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 11:47 pm


Ella seguía siendo la misma de antes, lo podia asegurar simplemente al haberse dado cuenta de aquella sonrisa de satisfacción. Lizzie siempre fue al extremo perfeccionista, y eso era algo de todo lo que a el le encantaba de ella. Era única. No quería parecer un mal educado, después de todo estaba frente a ella, a quien intentaba demostrar que había cambiado a pesar de que aquel Aaron mas joven y aventurero seguía escondido por algún lado.

Se queda en silencio con cada una de las palabras que salían de la boca de la rubia, quería escuchar lo que ella tenia para decirle antes de soltarle aquel discurso que había preparado en el camino a su casa. —Mientras me encontraba en Japon,  me di cuenta de algo... — comenta con total naturalidad mientras se concentraba en el plato con aquella porción de tarta que antes ella le había servido. Se queda simplemente en silencio durante unos cuantos segundos, demorando parte de lo que quería comentarle, —Estaba solo... — no le estaba dando mucha importancia, después de todo era algo que ya había asimilado desde que tomo la decisión de venir a buscarla, la cual tuvo que cambiar al enterarse de que se iba a casar. Deja escapar un suspiro, esperando así cambiar su forma de pensar, esperando que ella decida no casarse —Decidí venir por ti, porque me Di cuenta de que te amo, Lizzie — su tono de voz completamente serio, su mirada fija en el rostro ajeno, —Pero no me perteneces más...

Deja el cubierto y aquel plato sobre la mesada y decide acercarse a ella. Peligrosamente, con cautela por temor a la reacción que ella podría tener por todas las palabras que había soltado. ¿Su plan? Volverla completamente loca, hacerle dudar de su amor por su prometido y provocar que aquello lleve a una ruptura. Entonces, solo entonces le pediría matrimonio luego de intentar enamorarla nuevamente —Creí que esperarías... Pero entonces me di cuenta de que te había dejado ir sin saberlo— estira su brazo, sus dedos rozando la piel de su hombro suavemente. Sus ojos recorriendo el camino que esta hacía hasta llegar a su mano. —Y hace tres días te busqué, pero tus padres me dijeron que no estabas... Solo uno de tus primos tuvo el valor para decirme que te ibas a casar con otro hombre— se nota el disgusto en su voz cuando termina aquella oración. No quería tener que nombrar al que le había ganado el corazón de su Lizzie, aún cuando sabía el nombre no quería decirlo. Y se separa, para volver a su lugar negando con su cabeza. —Eso era lo nuestro, ¿Sabes?— alza sus cejas, le estaba reclamando algo que en teoría no debía reclamar. Pero es que las cosas eran así, él era un idiota pero ella ni siquiera le envió un mensaje, ella no lo amaba. —Acostarnos, pasarla bien y al otro día olvidarnos de todo... Pero me di cuenta de que algo más faltaba cuando estaba de viaje, ya no era lo mismo estar con otras chicas— va hablando como si estuviese narrando una historia, como si fuese un profesor que da una clase a sus alumnos, como si fuese un tema de gran interés. Su voz neutra, los movimientos con su mano derecha mientras que la izquierda se encontraba en su cinturón. Él caminando de un lado a otro, sin verla. —Me faltaba alguien, y ese alguien se va a casar con un maldito idiota que no soy yo..
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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 12:33 am


Todos sus sentidos se habían apagado para poder dedicarle aquella dedicación que merecía. No importaba los años que pasarán, para ella, aquel hombre de cabellos oscuros y largos, seguiría siendo su primer amor, de los cuales se inspiran los guionistas en las películas románticas con su drama clásico. Le costaba la idea del saber que estaba allí, que ahora se encontraba contándole una historia a la cual no le encontraba punto de semejanza algo que le hiciera pensar en ella. Pero entonces su corazón se detuvo al igual que el mundo en el cual se encontraba por aquellas palabras que por mucho tiempo rogó el escuchar.

No dijo nada, ni siquiera en sus pensamientos había palabras. Estaba en blanco, mirándole sorprendida, aunque era una sorpresa que al mismo tiempo le aterraba. El nerviosismo mató su alma al sentirlo cerca, por inercia quiso acercarse para poder percibir aquel aroma a tabaco que siempre le caracterizaba pero no lo hizo. Lizzie estaba perdiendo la cabeza por esas acciones, por su manera de hablar como si todo estuviese fríamente calculado en su interior, por aquella tonalidad de voz que empleaba para decir que la amaba. La tentación de cerrar sus ojos al contacto de su piel la aprisiono, pero aquel roce rápidamente se rompió en cuanto él se puso de pie obligándola a que su mirada siguiera cada uno de sus movimientos. Era lo nuestro, repitió en sus pensamientos. Quizás para él lo había sido, para ella jamás fue así, siempre le era difícil terminar aquellos encuentros porque sabía perfectamente que el tiempo pasaría y no podría verlo. No existía dolor más grande para ella que el saber que no lo vería, que no sería de él. En cuanto menciono lo último se puso de pie, dispuesta a responderle pero sintió una mano sobre su hombro evitando que realizara aquella acción. — Ese maldito idiota te pide amablemente que te retires de su casa. — La voz de Tom sonó rígida, jamás antes lo había oído hablar como si estuviese enojado. Lo estaba, se notaba por la forma en que había posado su mano en su cuerpo, como si estuviese poniendo orden en ella también. — Elizabeth, despídete. — Insistió con más rudeza que antes al no ver ninguna reacción por parte de ambos. — ¿Desde cuándo estas escuchando nuestra conversación? — Cuestionó la rubia sujetando su mano con suavidad para intentar calmar aquellos celos que se habían apoderado de su prometido. Él no era un hombre posesivo, pero cuando se trataba de Aaron, todo cambiaba. — No quiero pelear, solo quiero que se largue de mi casa. Él debería saber que eres mía. — Concluyo dejando un beso en su frente para dar la vuelta y marcharse de la cocina, dejando a la rubia con su antiguo amor nuevamente solos. Ese era el problema. ¿Realmente era suya?

Suspiró, de aquellos suspiros que solo botas cuando sientes que tu mundo se te está viniendo abajo. Camino hasta donde se encontraba Aaron, llevo una de sus manos hasta su rostro, sintiendo un cosquilleo en su piel al contacto con su barba. Había crecido bastante, haciéndolo ver mucho más atractivo de lo que ya era de por sí. — ¿Te volveré a ver? — Susurro. Sabía que Tom ya se encontraba en la planta superior, había escuchado sus pasos subiendo las escaleras. No por eso se iba a aprovechar de la situación, pero no quería dejar la conversación inconclusa, no era justo para él, ni para ella. Acercó su rostro al suyo, dejando un beso en su mejilla, largo y suave, de aquellos que solo se daban cuando no querías que las cosas concluyeran así. No entendía por qué lo había hecho. Lizzie amaba a Tom, y estaba enamorada de él. Pero volver a ver a Aaron la confundía, lo mejor era que las cosas se detuvieran allí pero no quería hacerlo. No quería ser ella quién lo dejará ir ahora.

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Invitado

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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 12:54 am


Apreta sus puños cuando aquel idiota interrumpe por completo a su Lizzie. Él quería escucharla ya que al parecer la reaccion no era del todo mala, al menos era mejor de lo que él había imaginado. Se sentía nervioso quizá por primera vez en su vida, y con muchas ganas de proporcionarle un golpe en la mandíbula a aquel hombre que ahora la estaba tocando delante de sus ojos. Pasa su mano derecha por su cabello, tratando de contenerse para no armar una escena delante de Lizzie. No al menos cuando su plan inicial era recuperarla, no alejarla al ver que él podía comportarse de una forma realmente violenta y que ella jamás había visto en el. Pero habían pasado cosas en la vida de Aaron que provocaron que cambie, que sea alguien completamente diferente a lo que era, quizá había cambiado una parte de si mismo para bien, pero otra continuaba siendo aquella que no quería enseñarle a ninguna mujer.

Se ve tentado a insultarlo en todos los idiomas que él había aprendido durante aquel viaje que había durado año y medio. Había aprendido muchas cosas, había ganado fuerza y conocimiento. Había aprendido a controlarse pensando en cosas positivas. Y ve como este se va, no sin antes besar la piel de su castaña. Está a punto de darse la vuelta para salir de aquella casa, pero cuando ella se le acerca lo toma por sorpresa, se queda viéndola y entonces acaricia él su cintura levemente, por unos pocos segundos por si aquel hombre llegaba a bajar nuevamente, no quería comprometerla aunque la  idea de que su prometido supiese a quien ella realmente pertenecía era realmente tentadora. —Estoy en el hotel frente a Central Park... Sabes cual es— aquel hotel donde ambos habían estado todas las noches en el pasado. Siempre se volvía a aquel hotel, el cual les traía recuerdos increíbles.

Te espero...— toma la mano de Lizzie con delicadeza y deposita un beso corto allí, seguido de otro un poco más largo mientras no quitaba sus ojos de los ajenos. Esos ojos que él amaba y que finalmente podían llegar a pertenecerles. No, no la había invitado con segundas intenciones, tampoco quería que ella pensase que así había sido. Simplemente quería hablar, proponerle que dejase a aquel tal Tom por él, que se vayan juntos. —Diría que nos fugásemos pero sabes que no soy romántico— alza una de sus cejas a modo de broma... Y entonces, solo entonces, finalmente decide dar un último beso en la mejilla de Lizzie para luego abandonar la casa.

Sale de allí con una amplia sonrisa de satisfacción. Con ambas manos en los bolsillos de su pantalón, caminando tranquilamente por aquel sendero que daba hacia la calle. Se voltea para observar la casa desde afuera, y cuando visualiza al futuro ex-prometido de Lizzie, saluda. Un saludo militar, o al menos esa había sido la intención pero había salido algo más bien burlesco. Y se ríe, porque sabe que él ya no la tiene, porque sabe que ahora Aaron va a ganarla de nuevo.
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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 1:23 am


¿Iras tras él? — Ladeo el rostro encontrándose con Tom mirándole desde el inicio de la escalera. No le había asustado el escuchar su voz, porque la había sentido más tranquila que minutos antes. — Elizabeth por favor no me dejes. — Pidió caminando hasta su lado, pero entonces ella negó alcanzándolo y sujetando sus manos con delicadeza. — ¿Confías en mi? — Preguntó ella, soltando una de sus manos para llevarla hasta su mejilla, deslizándola con suavidad por esta, sabiendo que aquel tacto sería todo lo que su prometido necesitaría para sentirse más calmado, y sí fue. Él asintió, apoyando su cabeza en su mano con suavidad, dejando un camino de besos en esta. — Más que en mi mismo. — Ella sonrió. — Tengo que hablar con él. — Lo vio asentir una vez más. Recibió un casto beso por su parte, el cual interrumpió viéndose incapaz de continuarlo, por lo menos no por el momento. Tomó su bolso con las llaves de la casa y salió por la puerta principal.

Habían pasado unas horas desde aquel encuentro, había decidido tomarse su tiempo para no mostrarse muy interesada con terminar esa conversación. Además necesitaba el tiempo necesario para pensar exactamente qué es lo que iba a decir cuando lo vea. Aún no tenía las ideas claras cuando ya se encontraba ingresando a aquel hotel, sintió los recuerdos volver a ella y los años volvieron atrás cuando era tan solo una niña pequeña que vivía siguiendo al amor de su vida. Mordió su labio inferior caminando hasta donde se encontraba el portero a quién saludo con un cálido abrazo. Lo conocía, negarlo era imposible cuando aquel hombre había sido un encanto con ella. Siguió su camino hasta el ascensor apretando el último piso del edificio, no sabía si es que allí se encontraba la habitación pero aquella siempre era la que rentaban. Tenía la mejor vista de la cuidad. No existía nada más romántico que el hacer el amor con un atardecer que pronto terminaría iluminando el cielo en estrellas. Más cuando cada uno de esos atardeceres los había pasado con él rodeando su cuerpo.

Al llegar a la puerta, toco un par de veces hasta que esta finalmente se abrió. Un respiro aliviado abandono sus labios al verlo a él ser quién abriera la puerta, después de todo por unos segundos pensó que podría ser un extraño y la situación se tornaría muy incómoda. — Para mi jamás fue una cosa de una noche. — Comenzó a decir. — Te amaba tanto que caía en tu poder… una noche contigo valía la pena el llorar el resto de los días. — Su voz se quebró al recordar haberle dicho eso a sus padres y a sus amigos muchas veces cuando ellos intentaban hacerla reaccionar que no existía nada más toxico que su relación con él. — Yo… no sé qué decirte. ¿Qué esperas que te diga? ¿Qué aún te amo? — Preguntó. — Lo hago, aún te amo pero también amo a Tom. — Admitió negando con la cabeza, ambas de sus manos fueron a su rostro para cubrirlo, intentando evitar el que se viera su desesperación en su mirada por intentar buscar una respuesta. — Todo iba perfectamente bien, y entonces apareces… haces que… haces que la boda parezca una mala idaa, haces que mi prometido no parezca el indicado. Ni siquiera puedo asegurar que estoy enamorada. — Suspira manteniendo los ojos cerrados. ¿Eso era lo que había planeado decir todo el camino? No, no lo había sido. Había planeado decirle que amaba a Tom y que no quería que las cosas cambiaran pero nada había salido como quería que fuese.


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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 2:41 am


Un suspiro se escapa de su garganta cuando se encuentra a si mismo nuevamente solo en aquella habitación de hotel. No sabía porque había confiado en que ella estaría ahí cuando estaba comprometida con alguien mas, Aaron solamente quería tenerla rn sus brazos nuevamente y no le importaba en que sentido, solamente queria escuchar que ella era suya y que siempre lo habia sido. Sus pies se mueven de un lado a otro, claramente habia sido una muy mala idea el haberle hecho tal propuesta sin embargo tenia que arriesgarse. Era ahora o nunca, y claramente preferia mantener en su cabeza la idea de que ella si apareceria en la puerta.

Como si fuese un milagro, siente los toques en aquella puerta principal, esboza una leve sonrisa sin llegar a darse cuenta de que tambien podria tratarse de la mujer que se encargaba de hacer la limpieza. Despues de todo el se encontraba en esa habitacion desde hace una semana aproximadamente ya que no queria estar bajo los limites de su familia. Coloca su mano sobre el picaporte, suspira y lo siguiente que ve provoca que una enorme sonrisa quede dibujada en su rostro, hasta que nota algo inquietante en ella. Se queda en silencio, quiere escuchar cada palabra que tiene para decirle. Y se sorprende, se sororende de que ella lo haya amado durante tanto tiempo. —La boda es una mala idea... ¿Sabes como lo se? Lo se porque te amo tanto y te conozco tan bien que presiento que todo terminara mal. Porque si decides casarte con ese Tom, me perderas para siempre.—  espeta, y toma la mano ajena para jalar de esta y que asi ella ingrese a la habitacion con el. —Lo que me preocupa es que yo pueda perderte, no te dejare ir de nuevo— coloca ambass manos cada una a un lado de su rostro con delicadeza y entonces cierra la ouerta con su pie, justo antes de besarla cortamente en los labios.

—Ven conmigo, veamos los canales de Venecia juntos, conozcamos Sidney y lugares que queramos conocer... Hagamoslo juntos y comencemos de nuevo— propone, con cierta pizca de felicidad en su voz. Sabía que probablemente era una horrible idea. Y no dudaba de que si su prometido llegaba a enterarse de tal indecencia, terminaría inventando algo para hacer que Lizzie decidiese quedarse a su lado. Aquella chica tenía un corazón de oro, no podía negar que temía que ahora fuese a decir que no —¿Qué dices?— espera, mordiendo su labio inferior levemente, observando a aquella castaña con la mirada fija, sin parpadear durante un tiempo, ansioso y nervioso al mismo tiempo.
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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 9:28 pm


Pudo haber mandado a sus piernas el que no se movieran, pero no quiso que así fuera. Dejo que la fuerza de Aaron la adentrará al cuarto, sabiendo que desde el instante en que había pisado aquel lugar se encontraba perfectamente bajo su total control. ¿Qué estaba haciendo en ese preciso momento? Cayendo de la manera más inocente una vez más en los brazos del chico que muchas veces antes había tomado su corazón y lo había arrojado. La rubia se sentía pequeña a su lado, como una criatura incapaz de decir realmente lo que pensaba porque su corazón era quien tomaba el dominio en su presencia. — Aaron… — Reprocho, pero no tuvo tiempo de continuar hablando porque los labios de aquel hombre callaron los suyos de la manera más dulce por haber. Una sonrisa se dibujo en sus labios, sentir aquel cosquilleo en la boquilla de su estomago que recorrió por completo su columna haciéndola temblar. Habían pasado años desde la última vez que se había sentido de aquella forma, como una niña pequeña que está recién conociendo las sensaciones que el estar enamorada le puede brindar.

Volvió a abrir los ojos al escucharle hablar. No podía borrar esa gran sonrisa que se mantenía en sus labios resaltando. Intento hacerlo pero era en vano, la culpabilidad empezaba a atacarla por pequeños momentos al recordar que le había prometido a Tom que Aaron había sido su pasado y allí es que se quedaría. ¿Cómo pudo prometerle algo de lo que jamás estuvo seguro? O quizás si lo estuvo, más cuando sabía que era poco probable que lo volviese a ver. — Dijiste que no dirías que no nos fugáramos porque no eras romántico. — Le recordó. Negó con la cabeza luego de unos segundos, soltando un suspiro de sus labios. — Aaron no puedo hacer esto… no puedo arriesgarme a dejarlo todo por ti como años anteriores. — Le dolía decirlo pero era la verdad, tantas veces había salido de su hogar creyendo que las cosas serían diferentes, pero en el primer instante que la relación se ponía seria, él era el primero en huir. — Si me amas, no me lo digas. — Pidió con amabilidad, avanzando hacia él hasta que su cuerpo cayera sobre el sillón que se encontraba delante del vidrial del cual se podía ver toda la cuidad. — Demuéstramelo. — Tomo sus manos haciendo que las colocara sobre su cintura y así sentarse sobre sus piernas. Apoyo sus rodillas, una a cada lado de sus piernas, como si tuviese la intensión de acorralarlo contra aquel mueble. Una pequeña venganza de la posición en como la había puesto cuando se encontraban en su casa. — Yo quiero hacerlo, quiero irme contigo. — Admitió con sinceridad. — ¿Tu realmente lo quieres?

¿Cómo se lo diría a Tom? ¿Cómo decirle que seguía enamorada del mismo hombre de hace años? ¿Cómo terminar el compromiso de un día para otro por la presencia de aquel del cual juro no amar más? Se sentía terriblemente culpable, y no quería hacerle daño. Lizzie jamás se había caracterizado por ser de aquellas que podía ignorar sencillamente el dolor del otro, más cuando sabía que la causa de esté eran sus acciones. Necesitaba que Aaron la ayudara a despejar sus pensamientos. Necesitaba que Aaron la ayudara a que dejara de pensar.

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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 10:15 pm


Era algo increíble, que después de tanto tiempo finalmente él tuviese el valor de intentar algo serio con la única mujer que podría hacer que cambie completamente. Si bien ahora era un hombre nuevo, luego de haber viajado por tantos lugares, tenía ese temor de no ser lo suficiente para ella. Porque ella merecía mucho y quizá aquel Tom podía llegar dárselo, todas las citas cursis y las palabras tontas de amor que en aquel momento Aaron estaba diciendo, ese no era su estilo. Pero si era el estilo de la rubia.  Nota como ella toma cierta iniciativa en toda la situación y esboza una leve sonrisa cuando su cuerpo ahora se ve sobre aquel sofá. Estaban en una posición comprometedora, al menos para Aaron así lo era ya que el tenerla sobre su regazo no era nada fácil de aguantar, sobre todo cuando ella iba vestida de aquella manera. Tenía que concentrarse en sus labios y no en como su cuerpo presionaba contra el suyo. Tenía que comportarse a pesar de estar al borde de pasar su límite. Era hombre, todo hombre se encontraría realmente débil en aquel momento, sobre todo teniendo a alguien como Lizzie sobre su regazo, peligrosamente cerca. —¿Es una broma?— alza una de sus cejas, su sonrisa ladeada aparece en su rostro y entonces deja que sus dedos acaricien la piel de la rubia, subiendo solo un poco la prenda que Aaron moría por quitar. —Muero por que vengas conmigo, Elizabeth—  admite sin vergüenza alguna, sin poder quitar su mirada de la ajena.

Podía jurar que si Lizzie lo veía un buen rato a los ojos, podía saber únicamente por aquel brillo que de la nada se había instalado en estos, lo mucho que la deseaba en aquel momento. Esperaba que ella aprecie el autocontrol que se estaba forzando a tener en aquel momento.

Lleva ahora una de sus manos hacia el cabello de aquella mujer al verla tan perturbada, tan triste. Sabía que su prometido tenía algo que ver y que la imagen de este no abandonaría su cabeza prontamente. Lo acaricia, acomodando algun mechón que se había soltado cuando ella había demostrado desesperación con el acto de llevar ambas manos hasta su rostro. —¿Qué es lo que te preocupa? ¿Tom?— ladea su cabeza, y deja que su espalda choque contra el respaldo de aquel sofá. Como si ella se tratase de una niña él la obliga a que recueste su pecho sobre el suyo, cosa que no debió hacer ya que la cercanía solo lograba que su cordura esté al borde de la extinción. —¿Te preocupa que no esté hablando en serio?— él creía saber que aquella era la verdadera razón de porqué ella no estaba segura si debía irse con él o quedarse con su prometido. Y la entendía, tenía toda una vida por delante con aquel otro hombre, él solo podía darle felicidad y todos los regalos que ella quisiera, pero nada asegurado ya que por su trabajo él pasaba viajando —Tienes que confiar en mi… Elizabeth, he vuelto por ti— repite, aunque no está seguro de haberlo dicho antes, de haber admitido que estaba en la ciudad únicamente para recuperar a la dueña de su corazón.
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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Dom Dic 06, 2015 6:53 pm


La seguridad de sus palabras consiguieron tranquilizarla y darle la paz que necesitaba para poder arriesgarse pero aún así el rostro de su prometido no abandonaba sus pensamientos, menos cuando antes de salir de su hogar le había jurado que nada pasaría. Más ahora, la rubia estando sentada sobre el regazo del hombre que amo por tanto tiempo y que a pesar de todo seguía amando, se veía incapaz de cumplir a su palabra. Deslizo sus manos con suavidad por su pecho, subiéndolas hasta su rostro dejando que el contacto de su piel le hiciera ver que la escena realmente estaba pasando, él era real y ahora se encontraba con ella pidiéndole una oportunidad para estar juntos. Por años, ella había imaginado una escena así, había deseado el verse frente a una escena así y el saber que realmente se encontraba sucediendo conseguía alborotar no solo sus hormonas sino también sus más intelectuales neuronas. Sabiendo que estas se encontraban actuando de manera irracional por culpa del amor. — Estas aquí... — Susurro apoyando su frente sobre la suya con suavidad. — De verdad estás aquí. — No se lo estaba diciendo a él, sino a si misma. Aún no podía creer del todo que él se encontraba allí, parecía ser un sueño, un sueño tan real. Cerró los ojos dibujando una sonrisa en sus labios, rozando estos con los suyos por un segundo, pero luego se alejó de inmediato dándose cuenta que estaba cometiendo un grave error. Un beso sería lo que bastaría para que su cabeza perdiera y terminará entregándose a él en su totalidad. ¿A quién quería engañar? Deseaba hacerlo, deseaba ser suya más que cualquier otra cosa en el mundo.

Apoyó su cabeza en su pecho como él comando que lo hiciera, pero antes de qué él mandará en que lugar caería, ella la oculto en el hueco de su cuello y clavícula, deslizando sus labios por su quijada, dejando a su paso besos pequeños pero eróticos que sabía que lo volverían loco. No importaba el tiempo que pasará, ella siempre conocería cada punto débil suyo. — Me preocupa que te vayas. — Susurra con la mirada un poco cabizbaja. — Quiero que me mires a los ojos y me digas que quieres pasar el resto de tu vida conmigo, qué no volverás a dejarme y qué nada nos hará separarnos. — Pidió alzando su rostro para mirarle directamente a los ojos esperando las palabras que le había pedido que diga. Ella sabía leer su mirada, sabía cuando él mentía y cuando no; necesitaba escuchar esa promesa de sus labios para poder darse el empujón que necesitaba. — Aaron... yo soy capaz de dejarlo todo por ti, pero... ¿tu serías capaz de hacer lo mismo por mí? — Preguntó besando su mejilla. Besando su nariz, besando sus labios. Beso casto más parecido a un roce suave que buscaba tentarlo a que tomará las cartas sobre la mesa. Deslizó sus manos al comienzo de su vestido, alzándolo hasta poder retirarlo por completo de su cuerpo quedando así en una lencería de color blanco y con encaje que relucía su cuerpo como si se tratase de un ángel. Tomó las manos de chico colocandolas sobre sus senos, dedicándola una sonrisa tierna al hacerlo. El momento se encontraba caliente, parte de ello era culpa de la rubia que se encontraba jugando con fuego pero aún así no le importo. Necesitaba sentirse una con él. Había pasado mucho tiempo. Habían dicho ya demasiado. Ninguno de los dos fue fanático de las palabras, y ahora habían dicho demasiadas. Era momento de amarse como solamente ellos podían hacerlo, con fulgor, con pasión y con locura.

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Re: Hide your lies, hills have eyes.

Mensaje por Invitado el Lun Ene 18, 2016 2:58 pm


Aaron había esperado mucho tiempo como para dejar todo atrás de un momento a otro. Finalmente la tenía, por fin lograba que ella estuviese consciente de todo lo que él sentía. No iba a dejarla ir, no se lo permitiría, haría hasta lo imposible para que ella lo acompañe a viajar por tantos lugares como sea posible, para que ella dejase a su prometido y de embarque en una gran aventura a su lado, una aventura única que él había planeado desde hace mucho tiempo. *Confía en mi cuando te digo que no voy a irme sin ti. Vine a buscarte, ya lo dejé todo por ti Elizabeth. ¿Acaso no lo ves?* no eran solo palabras vacías, si bien en el pasado Aaron fue de esos chicos que sabían encantar a las mujeres y manipularlas solo con unas pocas palabras, su experiencia lejos le había enseñado otras maneras para tratar a las mujeres, ya no jugaba con ellas. De hecho ya no se fijaba en nadie.

Entiende pronto aquella indirecta, comprende que a partir de ese momento las palabras comenzaban a sobrar y que lo único importante eran las acciones. Aaron deja que ella lo guie hasta su pecho, donde aprieta con gentileza y roza con su pulgar su pezón, sabe que provoca algo, el vello erizado en sus brazos es la clave que necesita para darse cuenta de que iba por buen camino. Ambos sabían como tocarse, los dos sabían qué podría enloquecer al otro y en aquel momento pensaba aplicarlo.

Desliza sus manos hasta la estrecha cintura de Lizzie, tira de esta luego de presionar sus dedos en su piel con delicadeza. Y la sienta en su regazo, provocando que ambos se rocen a propósito, quería que ella sintiera cómo estaba él y que supiese que se ponía así nada más que porque ella estaba semi desnuda ante sus ojos *Siempre me gustaron...* susurró acercando su rostro hasta sus pechos, antes de que sus labios hicieran contacto esboza una sonrisa y la mira de forma fija durante unos segundos. La punta de su lengua pasa por la punta de su pezón que había adoptado un color rosa más intenso y su mano viaja hasta las bragas que ella aún tenía puestas.
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Re: Hide your lies, hills have eyes.

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