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I can't trust you, you need to understand.

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I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Lun Nov 09, 2015 2:22 pm


Un suspiro escapa de su garganta al observar aquella cajita que estaba sobre su cama. Esta estaba repleta de cartas que provenían de un solo lugar; Italia. Gwen no quería recordar absolutamente nada, no quería simplemente abrir una de las cientos de cartas porque sabía que terminaría cediendo, pues aún amaba a Harry y no podría continuar haciéndose la fuerte si leía aunque sea una de sus palabras.

No es que no lo ame, Minnie... Es solo que... Es complicado, no quiero volver a lo mismo de antes— sus últimas palabras funcionan como magia y la llevan a aquel tiempo en el que fue de viaje con sus amigas a Italia, donde había conocido a Harry, donde se había quedado con él debido a una tormenta, donde se enamoró por segunda vez en su vida y de alguien a quien no conocía. Su amiga niega con su cabeza y susurra aquellas palabras que no paraba de decirle desde que Gwen se había vuelto a su país tras la visita a los padres de aquel chico de rizos. "Vas a arrepentirte, deberías hablar con él". No fue como lo había esperado, de hecho fue todo lo contrario y desde ese momento ignora toda oportunidad de comunicación que tenga con él, todo porque fue tan ciega de no ver lo que era obvio. Ella era una turista, él un increíblemente apuesto italiano que sabía cantar y sabía como conquistar si se lo proponía. ¿Como pudo creer que aquello si era amor? —Tengo que arreglarme para ir al trabajo, luego hablamos Min— se despide luego de que su amiga le diese una de las famosas charlas que tendrían que hacerte sentir peor para que hicieras lo que se te pedía. Gwen estaba cansada de esas charlas.

Había pasado mucho tiempo desde que había vivido la aventura más grande de su vida, la cual no había terminado para nada bien y le había dejado el corazón roto. Ahora Gwen trabajaba en un edificio donde se manejaba muy bien el dinero. Gwen era secretaria de aquel hombre que no paraba de comprar y vender acciones. El Sr. Smith era un hombre apuesto de unos cuarenta y tantos que desde el primer momento se había fijado en ella, más Gwen tenía tan solo veintiún años de edad, y jamás se fijaría en alguien como aquel hombre cuando había amado a alguien como Harry. "Buenos días, señorita Van Meir" saluda aquel hombre, a lo que la castaña responde con una sonrisa y un saludo cortés, como acostumbraba. Aquella noche saldrían todos a festejar que la empresa había hecho un negocio bastante bueno con una companía que iba en acenso. Gwen tenía que asistir.
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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 6:17 pm


La mia bella principessa, non voglio smettere di amare. — Susurró mirando aquel recuadro en el que yacía el rostro más hermoso y perfecto para sus ojos. Cada mañana al despertarse, aquella era la primera acción que realizaba, porque a pesar de ya no tenerla a su lado, le era imposible no buscar su rostro con desesperación en cuanto el soñar con ella acababa. No había momento del día en que no la pensará, cada segundo, cada minuto, cada maldita hora, era ella a quién deseaba y anhelaba a su lado. La frustración le invadía al saber que sin importar lo que hiciera, nada haría que ella volviese a él. ¿Por qué? Harry no dejaba de preguntarse ello, ¿por qué de pronto partió y no volvió a hablarle más? Suspiró. — Pero tú ya no me amas. — Agrego a la frase anterior antes dicha. No había vuelto a tocar la guitarra, ni siquiera la había mirado desde aquel día. La música había perdido aquella magia, sus dedos solo tocaban de manera monótona las cuerdas de aquel instrumento. Gwen se había ido, y se había llevado su alma consigo. Un año exacto había pasado. ¿Por qué seguía intentando recuperarla? Ella ya había dejado en claro que lo que paso sería un recuerdo y nada más.

Estiro sus brazos, impulsando su cuerpo para de un salto levantarse de aquella cama que no era propia. ¿Qué hacía ahí? ¿Qué hacía ahora buscándola en su país? Quizás un día escribiría canciones de él mismo, de lo estúpido y masoquista que se comportaba por el amor de una mujer que ya no le pertenecía. El castaño de cabellos largos era capaz de irse hasta la luna por ella. Estaba patéticamente enamorado. Tomo aquel cuadro entre sus dedos y lo acerco a sus labios, dejando un beso imaginando que lo hacía en su suave piel y no en aquel frío vidrio. Había pasado una semana desde que se encontraba en aquel país extraño en el cual no se acostumbraba aún a estar, más hoy era el día que finalmente se estaba tomando el valor de ir a buscarla. Su pasaje era por tan solo una semana, de la cual solo quedaban 4 días para concluir. Tomo una chaqueta de cuero, una de sus favoritas que hace tiempo no utilizaba al dejarla olvidada, también un típico gorro alto que usaba por las noches cuando se encontraba en su nación y después de un fuerte respiró, salió del hotel.

No sabía donde estaría ella, pero si de algo estaba seguro es que si de amor se trataba entonces la encontraría. Y su corazón, su corazón estaba completa y perdidamente enamorado de aquella mujer.  

La brisa de la cuidad movía sus cabellos despeinandolos, si no fuese por aquel gorro que sujetaba y ordenaba parte de estos, posiblemente sus manos no se alejarían de su rostro para intentar acomodarlo. Harry no sabía a donde estaba yendo, pero sus pies parecían si saberlo, después de todo no paraban de moverse desde el instante que piso las calles propias del lugar en el que se encontraba siendo un extranjero más. Se negó a desconcentrar su vista del camino, pero entonces como por obra de un milagro, una cabellera y una risa llamo su atención. — Gwen. — Ahí estaba en su delante, siendo sujetada por un hombre al cual quería arrancarle la cara por siquiera poner sus dedos sobre la mujer que le pertenecía. Ella se veía tan feliz, tan sonriente y risueña, que el corazón del italiano estaba siendo masacrado por espadas que lo atravesaban. Pensó en irse, pero todo lo contrario paso. Avanzo, se el acerco hasta estar cerca a ella, hasta saber que su mirada estaba posada en la suya. — Bella mia. — Finalmente pronuncio luego de una gran pausa. — Tante volte ho chiesto la Fontana di Trevi per portarvi al mio... y tu ya le pertenecías a los brazos de otro hombre.

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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 6:33 pm


Las horas habían pasado, Gwen se encontraba en una posición extraña, luego de haber bebido únicamente un vaso de martini, sus ojos no podían enfocarse bien y todo los chistes malos que le contaban parecían producir el mejor de los efectos en ella. Soltando risas y tambaleándose de un lado hacia otro mientras que sus compañeros de trabajo hacían exactamente lo mismo. Todos estaban ebrios, y todos habían bebido muy poco aquella noche. Gwen lo recordaba, y ella tenía buena tolerancia al martini y que era la única bebida que tomaba cuando salía a eventos y reuniones de trabajo, si es que la situación lo ameritaba claro. Con el paso del tiempo, la castaña se había convertido en la réplica exacta de su madre. Siendo así una mujer elegante, que no carecía de belleza y simpatía a la hora de hablar con quien tenía que hacerlo. Gwen ahora era parte de la elite de la ciudad, era reconocida por todos y por eso mismo intentaba controlar su cuerpo, no quería pasar verguenza en algún lugar publico cuando claramente ella no era de esas chicas.

Algo andaba mal aquella noche. Uno de sus compañeros era el único que no estaba ebrio, y había bebido exactamente lo mismo que ellos, solo que de otro vaso. El barman parecía estar temblando del miedo cada vez que Gwen se le quedaba viendo con intriga y curiosidad. Le parecía tan gracioso, todo se movía a su alrededor y no era precisamente la primer vez que ella pierda el control con el alcohol, más esta vez era completamente diferente —Me voy a casa— grita prácticamente en el oído de su jefe, quien en ese momento intentaba colocar sus manos sobre la cintura de la castaña. Ella, incómoda, comenzó a caminar lejos pero entonces cuando estaba por la puerta de aquel lugar llegan dos de sus compañeros, eran Regina y Nicholas, quien abrazó a Gwen por la espalda y susurró algo al oído. Ella no entendió qué, pero al ver como Regina reía, la risa se le contagió también.

Y el vaso de vidrio que traía en su mano se cayó al piso. Sus ojos finalmente logran enfocarse pero luego salen de este, viendo todo borroso de nuevo. ¿De verdad era él? ¿Qué hacía en New York? —¿Harry?— Nicholas intenta jalarla de su brazo, rozando la palma de su mano contra este, el cual iba desnudo al Gwen solo traer encima un vestido color negro que se apegaba a su cuerpo pero no revelaba demasiado. Definitivamente aquel chico era Harry, su Harry.

Dicen que un ebrio siempre dice la verdad.

Estás aquí— susurra acercandose torpemente a él, y eleva sus manos para colocarlas una a cada lado de su rostro, aún no lo creía. Intenta estudiarlo con su mirada, sus dedos moviendose lentamente por el rostro ajeno, su boca ligeramente abierta mientras ignoraba la insistencia de sus compañeros para que ella abandone el lugar. —Eres realmente tú...— arrastra las palabras torpemente, y entonces ya no es necesario colocarse en puntas de pie como lo hacía antes, llevaba tacones altos por lo que quedaba casi a su altura. Roza su nariz con la del rizado justo como solían hacerlo cuando estaban en Italia —Eres tu...— su voz se apaga levemente y sus ojos se cierran. Cuando los vuelve a abrir se encuentra terriblemente mareada y una de sus piernas se mueve involuntariamente hacia atrás, pero se queda así. Tambaleándose, observandolo, tratando de asimilarlo mientras estaba completamente borracha.
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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 11:15 pm


Tenerla cerca parecía un sueño, de aquellos de los cuales no quieres despertar sin importar el posible final que podría tener. Ella era aquella miel, aquel dulce que consumes a diario porque no solo te lleva al paraíso, sino también que te mantiene en este por el tiempo que desees. Su piel era tan suave, tan tersa, que del solo acariciarla las estrellas se detenían a admirarla deseando ser esos dedos que ahora se posaban delicadamente en está. Y sus ojos, ¿cómo verlos y poder seguir con la idea dejarla ir? ¿Cómo siquiera pensar en dejarla ir? Harry sabía que desde el instante que los vio no había vuelta atrás y hoy la historia se volvía a repetir, porque al sentir sus manos en su rostro su alma cayó rendida al suelo una vez más, viéndose sumiso de ella, su más fiel esclavo que sería capaz de matar y morir si es que así ella sería feliz. Vio sus labios entreabrirse para botar palabras que no lograba comprender, aquel aroma dulce pero toxico de su boca choco se deslizo por sus sistemas haciendo que un mareo simple lo rodeara. Hasta el momento había ignorado el lugar del cual salía o la situación en la que se encontraba, solo se había concentrado en su Gwen, en su ángel. Tomo ambas de sus manos, ajustándolas con suavidad pero alejándolas de su rostro para hacer que su cuerpo tuviese un poco más de equilibrio de aquella forma. Si bien cuando se conocieron el castaño era alto, al parecer el mantenerse encerrado bajo el techo de su departamento había hecho que sus huesos se estirarán aún más. — Estoy aquí… y tu estas ebria. — No le agradaba la idea del saber que había estado tomando. ¿Acaso el chico con el que salía no la cuidaba lo suficiente? Él jamás dejaría que una mujer llegará al extremo de no poder mantenerse en pie, y menos si esa mujer era la persona que amaba.

Le tomó por sorpresa el sentir la cercanía de su rostro. Se sintió prohibidamente cohibido de hacer algo, ahora era la victima de cierta cantidad de miradas que lo analizaban esperando algún comportamiento por su parte. ¿Qué hacer? Sus ganas de besarla acrecentaban con cada segundo pero no podía aprovecharse del poco control de sus acciones de la castaña para hacerlo. Si la besaba, lo iba a hacer porque ella estaba consciente de que la besaría. — Gwen… — Susurro con temor. Sus brazos fueron más rápidos que su cabeza, cerrando ambos en su cintura para evitar que terminara en el suelo. La apegó contra su pecho, abrigándola bajo aquellos grandes brazos que ahora con firmeza presionaban su cuerpo al suyo, sabiendo que si se mantenía de aquella forma se vería incapaz de controlar aquellas hormonas que querían fallarle. Ella no solo dominaba su corazón, también todo en él. — Andiamo a casa. — Miró a una de las chicas que allí se encontraba, quién asintió. ¿Le habría entendido? No le importo. Como si se tratase de la pluma más delicada, la cargo, sujetándola como a una pequeña criatura la cual se había quedado dormida en el momento menos indicado. — Mi sei mancato. — Agregó dejando un beso en su mejilla al mismo tiempo que empezaba a caminar con ella entre sus brazos. El hotel. Solo sabía el nombre del hotel, por lo que caminar hasta aquel lugar no sería una buena idea.

La bajo unos segundos al suelo, sentándola en una banca mientras esperaba que por la pista algún carro pasará para llevar a ambos. Sus amigos, incluso el chico que la había tenido sujetada, habían dejado que se fuese con ella como si supieran quién era él. ¿Sabrían quién era? Miro a Gwen que pacíficamente se encontraba sentada, como un ángel que se encontraba confundido al no saber su motivo de estar en aquel lugar. — ¿Por qué te fuiste, Gwen? — Preguntó. No sabía si le iba a responder, no sabía si iba a decirle la verdad pero no podía aguantarlo más. Aunque sabía que había una posibilidad que no obtuviera ninguna respuesta. No podía esperar demasiado, ella estaba completamente borracha.

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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 12:15 am


Puede escuchar la música que subía su volumen cada vez que algún individuo salía del club donde antes ella se encontraba. Podía escuchar la risa de sus amigos que se apagaba de un segundo a otro, las insistencias de Nicholas ya no existían y Gwen no podía dejar de ver a la persona que tenía en frente. ¿Y si aquello no era más que una alucinación más? Tantas veces se había quedado despierta por las noches, pensando en las palabras de la madre de aquel italiano que le había robado su corazón. El como había comenzado la descripción de su propio hijo, pero siendo al parecer completamente honesta con la extranjera.

No estaba en todos sus sentidos, ella solamente quería estar en los brazos de Harry, su Harry. Se ve prontamente acunada entre sus brazos. Recuesta su cabeza sobre el pecho ajeno, cierra sus ojos y a pesar de no saber italiano, simplemente logra entender lo que él dice. Asiente con su cabeza, aún disfrutando de él, de tenerlo cerca, porque sabía que a la mañana siguiente despertaría completamente sola o con algún extraño que tuviese un extremo parecido con su amado italiano. —¿A donde vamos?— sus palabras salen torpemente de sus labios, observa a Harry con sus ojos vidriosos, efecto del alcohol. Sabía que su maquillaje estaría probablemente todo estropeado, más esperaba que el color vino con el que había pintado sus labios siguiese allí, al igual que el rímel. Sería un poco vergonzoso si él la llegaba a ver así. Era la primera vez que él veía en lo que ella se había transformado. Una elegante chica por el día, otra completamente diferente por la noche, una chica neoyorkina con el corazón roto que salía a bailar -sin embriagarse o consumir drogas, por supuesto- para olvidarse de todo. No sabía a donde se dirigía, no tenía idea de qué pasaba por la cabeza de aquel chico ni si era el verdadero Harry, no le importaba.

¿De verdad eres tú?— entrecierra sus ojos, su voz como la de una niña pequeña que desconfía de aquel típico payaso que le ofrece un dulce. Gwen era una niña cuando la presencia de Harry estaba ahí, cerca. —Fui una torpe turista... Me enamoré, y ella me dijo que no lo hiciera...— su voz amenaza con quebrarse. No iba a llorar, Gwen solamente lloraba abrazada de su almohada por las noches, cuando nadie podía oirla, cuando nadie podía molestarla. —Ella me dijo que me dejarías... Que hacías lo mismo con todas y luego nada te importaba... Ella me dijo que me venga antes de que sea tarde, me dijo que romperías mi corazón si no lo hacía.— No está viéndolo, está observando hacia la carretera, viendo como algunos coches pasan mientras que él estaba frente a ella de pie. Y cuando posa su mirada en aquel cabello más largo de lo que lo recordaba simplemente esboza una leve sonrisa, pero niega con su cabeza. Sube sus piernas a la banca, olvidándose de que estaba llevando un vestido pero que gracias a dios no se podía ver nada. Se abraza, suspirando y apoyando su mentón sobre sus rodillas. —No me siento bien...— era la primera vez que se sentía de esa manera estando ebria, había algo raro. Su cabeza no paraba de doler y su mirada de desenfocarse, pero no se sentía como si se fuese a desmayar, no.
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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 1:07 am


Cada palabra que brotaba de su boca lo dejaba más confundido de lo que ya estaba. Ignoro por completo la búsqueda de un vehículo que los movilizará y camino hasta ella, agachándose para poder estar a su altura apoyando su peso sobre sus manos que se encontraban apoyadas a ambos lados de ella. Si bien, Harry siempre había sido bueno con el inglés, había momentos en que su cabeza solo pensaba en un idioma, y no era aquel que no poseía por nacimiento. Su mirada se poso en su rostro, viendo cada facción de esté al hablar, concentrándose en sus ojos, viendo como se encontraban brillosos y bastante rojos. Un color que ya había visto antes y no era por alcohol. Entrecerró los ojos llevando sus manos a su rostro obligándola a que levantará el mentón y así poder hacer que abriera la boca, no uso la fuerza, lo hizo de manera delicada mientras escuchaba como hablaba. Al oler bien aquel aroma agrió de su boca supo que no solo se trataba de alcohol lo que había digerido sus sistemas, cosa que lo alerto en un par de segundos. — Gwen, quiero que me digas qué has recibido. — Pidió quitándose la chaqueta para cubrir sus hombros y obligarla a ponerse de pie. Se sentía mal, no había respondido a ninguna de las cosas que había dicho porque no era el momento para hacerlo. Primero era su salud. — Gwen… — Insistió al no escuchar una respuesta por su parte. — Lasciare, tendremos que caminar. — Tomo sus manos con cuidado para que empezará a caminar a su lado. No quito sus brazos de sus costados para cuidar de que mantuviese el equilibrio. Los autos no venían y lo mejor por el momento era que aquello que hubiese consumido desapareciera de su cuerpo, para ello necesitaba que vomitara y la mejor manera de que ello pasará es que recibiera más aire al encontrarse en aquel estado de ebriedad.

El viento empezaba a correr más fuerte obligándolo a apegarse más a su cuerpo. Al ella tener su chaqueta, aquello le hacía sentir más frío y aunque no se caracterizaba por ser una persona friolenta, jamás había sido fanático de sentir aquella estación a carne viva. — ¿Quién es ella? — Preguntó recordando lo que había dicho. Una mujer había sido la que le había dicho cosas falsas sobre él. Pero, ¿quién podría haber sido esa persona que inventaría cosas de él solo para que ella se marchara? Todo ser que conociese a Harry sabía perfectamente que jamás se había caracterizado por ser el chico que jugaba con las mujeres. Menos cuando a Gwen proclamaba amarla a los cuatro vientos. — ¿Por qué le creíste, Gwen? — Le costaba no hablarle en italiano, le costaba no decir realmente las cosas que quería decir. Estaba luchando contra todos sus instintos para seguir comportándose de la misma forma, pero la preocupación y la desesperación no eran una buena combinación y sabía que en cualquier instante era capaz de explotar por respuestas. — Te escribí 365 cartas, una por cada día del año… esperé y esperé. No salía de mi casa esperando por una respuesta tuya. ¿Acaso las leíste? — Preguntó temiendo que la respuesta fuese positiva. — Te dije tantas veces que estaba enamorado de ti. ¿Por qué decidiste creerle a otra persona? — No lo comprendía. Intentaba hacerlo, intentaba mantenerse tranquilo y sereno pero no podía hacerlo.

La soltó de un momento a otro para llevar ambas manos a su rostro, frotando sus sienes con fuerza, mirándola algo enojado. Por ahora no quería hablar mas del tema que habían mencionado anteriormente, no cuando su estado no estaba lucido. No quería alterarse tampoco, pero la situación no le ayudaba. — Tengo que llevarte a un hospital. — Agregó de golpe, mirando a los lados esperando que un auto pasará. — Te han drogado y si veo al idiota que lo ha hecho, ti ammazzo. — Lo mataría. De eso estaba seguro. No dejaría que nadie tocase a su mujer, y menos con intensiones negativas. A lo mejor había sido un gran momento para que se quedara en aquel país, después de todo tenía la invitación de la boda de la hermana de la castaña. Necesitaba quedarse hasta saber que nadie volvería a meter ideas en su cabeza, hasta que ella supiera que cuando él le decía que la amaba, era porque lo hacía con todo su ser.

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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 2:58 am


La mirada de Gwen se encontraba puesta completamente sobre el castaño de rizos que estaba frente a ella. Aun parecia un sueño para la joven, habia soñado tantas veces con el que el verlo luciendo tan diferente la tenia completamente confundida. El la estaba estudiando con su mirada, ella se encontraba en un estado de ensueño, con su mirada perdida en aquellos ojos claros que tanto habia extrañado. Suspira y se pone de pie cuando el le indica que lo haga, pero sus manos se aferran a las del italiano por un momento fugaz de lucidez. ¿Deberia decirle que fue su madre quien le habia pedido drectamente que abandone italia?

El la estaba cuidandoa pesar de estar enfadado, el se comprtaba bien aún cuando le reclamaba por lo de las cartas que Gwen no habia leido por miedo a arrepentirse de la torpe decision que habia tomado. Una lágrima escapa de sus ojos, niega con su cabeza levemente y suspira —No pude... No pude hacerlo porque una palabra bastaría para que vuelva a ti— un sollozo acompaña su confesión, se encontraba vulnerable frente a el aunque aquello pueda dejarla en desventaja.

Se siente débil, no solo fisicamente. El ver a Harry así era algo nuevo para ella, pero ahora solo puede pensar en ese horrible calor que se apodera de su cuerpo. —Harry... fue tu madre quien me dijo que me vaya — finalmente confiesa, con sus ojos húmedos.Para ella el tener que haber escuchado tanta cosa mala sobre el amor de su vida la habia destrozado por completo. Y ahora no sabia como sentirse, no sabia que debia decir ni como actuar ya que al parecer la habian engañado por completo para que abandonara el pais con el corazon roto. —Harry...— susurra arrastrando las letras, cada vez se sentia peor pero se las arregla para acercarse nuevamente al cuerpo del italiano, coloca ambas manos en las suyas para apartarlas de su rostro y entonces lo analiza con su mirada —Sabes que si alguien mas me lo hubiese dicho... Nunca te hubiese dejado...— no mentia, desde que lo habbia visto por ultima vez ella no pudo dejar de pensar, de soñar con el y sus canciones. —Harry, nunca deje de amarte...— su voz se apaga con cada palabra y se toma la libertad de abrazar el torso ajeno que alguna vez fue completamente suyo. Cierra sus ojos e inhala un poco de aire. Esperaba no desmayarse ahora, queria disfrutar que volvia a verlo.
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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 9:27 pm


¿Había escuchado bien? Se mentía a si mismo haciéndose el que había escuchado mal cuando sabía que aquello no era posible. Quería creerle pero al mismo tiempo odiaba el tan solo imaginar que tenía algo de verdad su frase. Para el castaño, su familia siempre había sido lo más importante y el enterarse que su madre lo vio sufrir todo este tiempo y fue incapaz de dar la cara para decirle la verdad le lastimaba aún peor que un puñal por la espalda. — Mia madre. — Aquella mujer es quién le había educado para ser la persona que ahora era, quién había trabajado hasta romperse el lomo de la espalda para darle todo lo que su hijo necesitaba, quién había estado siempre para él apoyándolo en sus sueños. ¿Y ahora le estaban diciendo que esa misma mujer era quién había hecho que le rompan el corazón? — No. Mia madre non è in grado di farlo. — Agregó negando con la cabeza. Ya no la mirada, se veía incapaz de mirarla, sus ojos estaban perdidos en un punto que ni siquiera sabía que existía. No lo entendía. Quería entenderlo, quería buscar una razón por la cual la acción de su madre tendría sentido, pero no encontraba ninguna. Su mente estaba en blanco. Conteniendo las ganas de gritar. — No… — Susurró con desdén. Pero entonces sintió sus manos en las suyas, y aquello fue todo lo que necesito para que su cuerpo se tranquilice. Por lo menos un poco. Ella era la única que podía tener un efecto parecido en él. — ¿Por qué te mentiría así? — No lo dijo buscando una respuesta, tampoco imaginando que Gwen idearía una en su cabeza. Simplemente la dejo escapar de sus labios porque guardarla para si mismo empezaba a matarlo por dentro.

Los brazos delgados de la castaña rodearon su torso obligándolo a dejar de torturarse en aquellos pensamientos sobre su progenitora. — Cattiva idea venire. — Cerró los ojos tomando sus manos con delicadeza, haciendo que sus brazos tomarán distancia de su cuerpo. Estaba actuando de manera impulsiva y lo sabía pero no podía evitar el reaccionar de otra manera. ¿Acaso a su madre jamás le agrado su novia? Tensó la mandíbula llevando ahora su mano derecha hasta el mentón de la chica haciendo que alzara el rostro y así poder depositar en su frente un beso. — Ti amo. — La miraba fijamente conforme las palabras salían de su boca. — Te amo desde el instante en que te formaste en fila para escucharme cantar en las calles de Toscana. — Sonrió, dedicándole la más honesta de sus sonrisas, sabiendo que ella podría atravesar el significado de esta sabiendo lo que realmente intentaba decirle. — Y te amaré siempre porque para mí, eres el amor de mi vida. — Cerró los ojos rozando su nariz con la suya, acercando sigilosamente sus labios a los suyos, con tanta lentitud que su cuerpo tembló por un escalofrió que lo recorrió. — Ti amo la mia bella. — Concluyo uniendo sus labios con los suyos. Apoderándose de su labio inferior de la chica, aprovechando de su estado inocente y poder atraerlo a su cuerpo a través de una pequeña mordida que le proporciono.

El sonido de un vehículo a sus espaldas obligo a que concluyera aquel mágico momento que se había creado. Harry, sin reproche tomo distancia para estirar su mano hacía el auto indicando que era momento en que ambos subieran. Primero pensó en que lo correcto sería que la llevara al hotel para que pudiese descansar, pero antes de ello quería asegurarse que no hubiese ingerido nada que le hiciera daño. — Al la clínica más cercana, per favore. — El taxista sorprendido le observo al ver el dejo y asintió empezando a conducir. Su mirada una vez más volvió a su acompañante a quién acomodo en el asiento para colocarle el cinturón de seguridad. Su bienestar siempre sería lo primero para el castaño. — Hablaré con mi madre, quiero saber la razón de sus actos. Te debe una disculpa. — Comentó. A ella y a él. La duda no se le quitaría de la cabeza tan fácilmente. ¿Por qué su madre haría algo así?

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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 9:56 pm


Le dolía el saber que ella había provocado que él estuviese en aquel estado. No debía decir nada, aquellas habían sido las palabras de la madre del amor de su vida, quien alguna vez fue su suegra, a quien alguna vez quiso impresionar para que dijese que ella era digna del corazón y amor que su hijo tenía para darle. Porque Gwen estaba perdidamente enamorada del hombre que tenía en frente. A pesar de haber pasado tanto tiempo, nunca dejaba de pensar en él y se refugiaba en su trabajo para mantener su mente distraída y no pensar en todos los buenos momentos que habían pasado juntos. Cierra sus ojos, escuchando como ahora él hablaba para si mismo, porque estaba segura de que el no esperaba respuesta de su parte así que no hace más que quedarse en silencio, acariciando la piel que tanto había extrañado con el paso del tiempo. Y a pesar de estar ebria, ahora sabía que no era una ilusión, que él estaba de verdad allí. ¿Pero por qué? ¿Qué había provocado que él haya viajado hasta tan lejos?

Una sonrisa se posa en el rostro de la castaña, una sonrisa llena de dulzura por las palabras que él le estaba diciendo. Por más de estar algo ebria, aún recordaba absolutamente todo, el como se habían conocido, todas las noches que habían pasado recorriendo la ciudad, haciendo tonterías que usualmente los enamorados suelen hacer, o simplemente estar recostados en la cama, amándose. Si, había sido algo apresurado, pero Gwen nunca había estado tan segura de algo en su vida como lo estaba de Harry, él era el amor de su vida, y se había dado cuenta en el momento de tomar aquel avión que la alejaría del muchacho para siempre… O aquello era lo que había pensado.  —Igual yo, Harry… Te amo— siente la necesidad de decírselo antes de sorprenderse levemente por aquel beso. Pero ella lo deseaba, lo había esperado desde hacía tanto tiempo que esperaba que nunca terminase el momento. Pero como si la mayor de las malas suertes se presentara frente a ambos, el sonido de un coche provoca que ambos se separen. Un quejido disimulado escapa de la garganta de Gwen que, al sumarle el alcohol y la droga en su sistema, había perdido todo sentido de vergüenza y no tenía miedo en demostrar que lo único que moría por hacer aquella noche era besar a quien ahora volvía a estar junto a ella.

Niega con su cabeza levemente, ahora abriendo sus ojos un poco más de lo normal una vez se encontraba segura dentro de aquel taxi. Gracias a dios el taxista no iba concentrado en su conversación, o simplemente Gwen moriría. —Deja el tema por hoy, por favor… Ahora que te tengo conmigo no quiero que pensemos en eso— eleva su mano y deja una caricia en la mejilla del mayor. De verdad lo había extrañado, demasiado. —¿Por qué estás aquí?— suelta la duda que estaba en su mente desde que lo había visto. Porque podía su mente estar en otro planeta en aquel momento, pero estaba consciente de como había pasado todo, y sabía perfectamente que Italia quedaba realmente lejos.
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Re: I can't trust you, you need to understand.

Mensaje por Invitado el Dom Dic 06, 2015 7:17 pm


Por el momento aceptaría la petición de su amada, pero no dejaría el tema escapar tan fácilmente de sus manos como ella deseaba, después de todo su madre era la mujer que más admiraba en el mundo y le dolía que no aceptará que ahora Harold se encontrara enamorado. Conocí a su progenitora y siempre se había caracterizado por ser egoísta, más cuando se trataba de sus familiares, más no podía creer que fuese capaz de decir una mentira para que su hijo jamás abandonará su lado. ¿Y qué pasaría si es que era todo una mentira de la castaña para no decirle la verdadera razón por la cual se marcho? No quería pensar de ella forma tampoco, pero cualquier otra respuesta era agradable para sus oídos excepto la cual le echaba todo el cargo a su mia madre. Sus manos siguieron acariciando son suavidad el rostro de la castaña mientras su mirada se perdía en el brillo que sus ojos emitían, parecía la perdición de cualquier marinero al escuchar aquellos cantos sobrehumanos procedentes de las sirenas. A su lado se encontraba perdido, más al mismo tiempo encontrado. Sobretodo, enamorado. El día que se conocieron supo que ella sería la única mujer que podría amar realmente, y hoy podía asegurarlo con su corazón entre las manos. No importaba lo que su madre o compañeros creían, lo describían como un amor de verano que era complicado de dejar ir por lo hermoso que fue, pero él sabía que era mucho más que eso y aunque le dolía que nadie confiará en sus sentimientos, no le importaba. Mientras que ella creyera en sus palabras, entonces nada más le era importante. Volvió a besar su rostro, cada centímetro de esté, aprovechando el momento y su privacidad a pesar de no encontrarse solos, ignoro su pregunta por qué no era el momento para responder. Las respuestas que podían dar no eran tan importantes como el demostrarle que estaba allí y que a pesar de lo difícil que las cosas pudiesen ponerse, jamás se iría.

El vehículo se detuvo ocasionando que el cuerpo del rizado se pusiera alerta, más cuando tuvo la intensión de preguntar el por qué de aquel tan brusco detenimiento notó que se encontraban frente a la puerta de una clínica. Sonrió estirando su mano hacía adelante por en medio de los asientos para entregarle el mondo de dinero que le había dicho en un comienzo y así ayudar a la castaña para bajar del vehículo con cuidado de lastimarse por error. — Una silla de ruedas, per favore. — Pidió una vez dos enfermeras se acercaron a ambos para preguntarles cual era el motivo de su consulta. Rápidamente hicieron caso a sus palabras, apareciendo segundos más tarde con el trasporte que les había indicado para hacer sentar a la delgada chica en esta. Tomó su mano antes de qué la alejarán de él, se agacho quedando sobre sus rodillas con su mano entre las suyas apegandola hasta sus labios para dejar un beso en sus dedos. — Prendersi cura di è l'amore della mia vita. — Susurro. Las enfermeras se miraron entre si, mostrando obvia curiosidad por lo que el rizado había dicho, a lo que él sonrió poniéndose de pie. — Traten como una princesa a la mujer que amo. — Pidió ahora en el idioma que sabría que ellas podrían entender. Él no podía ir con ella a que le hicieran las pruebas, primero tendría que ir donde el central de enfermería para llenar los documentos que necesitarían para poder atenderle. Cosa que hizo de inmediato, tras ver como la llevaban a atenderla. No se demoró en llenar los formularios por qué necesitaba encontrarse al lado de la castaña, por lo que al terminar de hacerlos, corrió hacía la habitación que le habían indicado que se encontraba. Entrando luego de haber tocado dos veces la puerta para no interrumpir lo que podría ser una revisión, más al notar que se encontraba solo ella sonrió aproximándose.
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